– Medita a diario (aunque sólo sean cinco minutos, pero inicia el hábito)
– Elije lo que entra en tu mente: desenchufa el televisor, reduce la exposición a periódicos y telediarios.
– Elije lo que entra por tus oidos: escucha música clásica, música relajante, cuencos tibetanos… o experimenta la paz del silencio, poco a poco apártate de las personas negativas.
– Haz todos los días una lista de agradecimientos, por ejemplo:
- Gracias por estar viva
- Gracias por la salud de mi cuerpo (detalla todas las funciones que éste realiza correctamente)
- Gracias por el agua potable que emana de los grifos que me rodean.
- Gracias por las personas que me aman y por las que són amables conmigo (aunque sólo tengas un amigo, un familiar… ¿Te sonríe el cajero del supermercado?¿Tte responde los buenos días el conductor del autobú?… agradece)
- ¿Duermes bajo techo? Gracias.
- ¿Comes todos los días? Gracias.
- ¿Duermes en una cama? Gracias.
– Esfuérzate en ver el lado positivo de toda situación. Siempre hay un lado positivo… Si perseveras en este punto, pronto dejará de ser un esfuerzo.
– Acércate a quien te ofrece positividad. En la medida que puedas, elije cuidadosamente tus compañías (hay personas con quien, después de estar con ellas, te sientes mejor).
– Lee libros o artículos que te aporten paz y positividad.
– Acepta tu cuerpo tal y cómo es, mírate al espejo y Ama cada parte de tu cuerpo. Los modelos estéticos dependen de la moda, de la época. Tú mereces amarte sea cual sea tu aspecto físico, tu peso, el color de tus cabellos, tu edad… y sobretodo, digan lo que digan las revistas de moda. Eres bello/a por ser un ser humano.
– Ayuda sin esperar nada a cambio. Escucha a esa persona que hoy está preocupada. Observa a tu alrededor y cede tu asiento a quien lo necesita más que tú, sostén la puerta, cede el paso, sonrie, saluda, sé amable, llama a ese amigo o familiar que no se encuentra bien… Mira a los ojos y pregunta ¿Cómo estás?
– Busca ayuda. Siempre, ante cualquier preocupación, tristeza, soledad, indecisión… más aún si tus problemas te parecen agobiantes. Busca ayuda sin cesar, no defallezcas hasta que la encuentres. Y déjate ayudar.
– Acepta. Quizás tus circunstancias actuales no son las que deseas. Quizás estás sufriendo realmente por algo muy doloroso. Quizás te han tratado injustamente y tienes toda la razón. Quizás tuviste realmente muy mala suerte… Sirve de algo rebelarse interiormente, resentir la ira, el dolor, la tristeza? Sirve de algo recordar el daño o injusticia sufridos? Sí, todo esto sirve para seguir derrochando energía valiosísima. Esta energía, utilizada correctamente, podría marcar el comienzo de un cambio en tu vida.
Aceptar no significa que yo esté de acuerdo. Significa dejar de luchar contra lo que ES. Aceptar es decir interiormente SÍ, ESTO ES ASÍ.
Y a partir de ahí, ver qué puedo hacer con esa realidad.
– Perdona. Perdonar significa ceder, dejar marchar toda esa experiencia. Significa que ese dolor ya no está presente en mi mente, o por lo menos que estoy dispuesta a abrirle la puerta para que se vaya marchando. No tiene nada que ver con justificar comportamientos, ni mucho menos significa que debo permitir que alguien continue hiriéndome. Si alguien me hizo mucho daño, tengo todo el derecho de apartarle de mi vida, todo el tiempo que yo decida. Pero puedo sentirme en paz, sabiendo que sí, sufrí, pero que esa situación hoy ya no afecta a mi vida, ya no está presente en mi mente ni en mi corazón.
¿Merece esa persona que yo la perdone? ¿Qué importa eso? Yo me merezco perdonar para vivir en paz.
EL DESCANSO ES SAGRADO, RUTINAS
Por lo menos dos horas antes dedormir evita las actividades que requieran concentración mental cómo estudio, trabajo… y sobretodo las conversaciones desagradabales o tensas (problemas, preocupaciones…)
Media hora antes de acostarte apaga la TV, el ordenador, el android, etc. Estos aparatos desprenden una fuerte intensidad de luz, que entra por nuestra retina y dificulta la conciliación del sueño. Baja la intensidad de tus lámparas. Respira profundamente, lee algo agradable y relajante, medita. Estos hábitos te ayudarán a conciliar el sueño de forma más relajada y profunda.
Si los problemas, preocupaciones u obsessiones acaparan tu mente, prueba este truco: dile a tu mente que por la noche no se resuelven estas cuestiones, que es más importante descansar, asegúrale que las resolverás durante el día y, para convencerla, escribe en un papel todas estas cuestiones preocupantes. Asegúrale a tu mente que mañana por la mañana retomarás estos temas. Entonces, comienza tus rutinas de sueño.